ACCU actual******************************** ASTURIAS
A MI AMIGO JOSE LUIS
A comienzos de los años 90 con ocasión de iniciar una investigación sobre las repercusiones psicológicas de la enfermedad de Crohn, tuve la suerte de conocer al Dr Sánchez Lombraña. Por aquel entonces para mi era suficiente que un médico del Servicio de Digestivo se interesase en mi investigación y entendiese la importancia de la interdisciplinariedad en el abordaje de este trastorno.
Con el tiempo, descubri que había tenido mucha más suerte que esa. No sólo encontré a una persona colaboradora, sino a una persona que se preocupaba efectivamente de sus enfermos dedicándoles mucho de su tiempo, preocupado por investigar cualquier aspecto que pudiese mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Gracias a esta colaboración desinteresada, a su apoyo y dedicación constante, a su entusiasmo y su estimulo, finalmente y varios años después, pude culminar mi trabajo con una Tesis Doctoral cum laude. Esto seria suficiente para estar agradecida al Dr Sánchez Lombraña. Pero por fortuna los años de colaboración también desembocaron en una sincera amistad, compartimos muchas horas de trabajo, asistimos a muchos eventos científicos, publicamos artículos todo eso fueron horas de convivencia, de grata complicidad, de encuentros y desencuentros, de recibirme en su casa para resolverme dudas, de llamadas de teléfonos, de cafés. Las grandes cosas no pueden ocultarse y son de dominio público, ahí están sus trabajos, la Unidad de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa del Hospital Central, su pertenencia a Comités Cientificos, etc. para demostrarlo, pero lo más importante son las pequeñas cosas, y esas no son tan visibles.
Cuando emergen en mi recuerdo momentos compartidos, me quedan las pequeñas cosas, su quehacer diario, su dedicación, su actitud abierta y participativa, su preocupación, su forma de expresar las cosas, su accesibilidad, sus ánimos en las horas bajas, en fin, muchos de los enfermos de Crohn saben de que hablo. Todavía esta semana compartimos una amena reunión, y el entusiasmo de Lombraña me hace pensar que tal vez pronto podamos retomar nuestros encuentros con trabajos que por diversas circunstancias, más mías que suyas, siempre hemos ido aplazando. Me surgen un montón de sentimientos más sobre las cualidades humanas de José Luis, pero espero que comprendan que prefiero que eso pertenezca a una esfera privada, y que ahora que es él quién atraviesa momentos dificiles sepamos estar a la altura. Sirvan estas breves palabras como expresión de mi agradecimiento y mi afecto por él.
Con cariño
Elena Garcia Vega
Profesora de Psicología de la Universidad de Oviedo
![]()
![]()
![]()